A veces pienso en todo el camino que hacen las personas para ser felices o creer serlo: crecer, estudiar, aprender a vivir en la sociedad, respetar las normas, valores y las conductas para ser un buen ciudadano. Y claro, por otra parte vivir con la contracara, el miedo de no estar a la altura de las circunstancias, no estudiar suficiente, no esforzarse tanto como debieras, no ser o ser lo que fueron mis padres, un fantasma que nos sigue a donde vayamos.

De pequeño tenía un modelo, mi abuelo, un trabajador sin descanso. Su vida fue la del hijo de inmigrantes vascos, vida dura, piel dura literalmente y corazón de hierro.  Me miraba hacia abajo, sonreía y eso bastaba para demostrar su cariño, todo esto mientras tomaba su café con leche y pan francés untado con manteca. Repetitivo pero eficaz, y así, sin palabras pero con la mirada, me inspiraba a ser mejor, a ser duro pero flexible, a reirse de uno mismo y mirar al mundo como si fuera una linda postal.

Años más tarde, después de estudiar más de cuatro carreras, alguna inconclusa y un CV a prueba de correctores de ortografía, seguía sin comprender qué sentido debía tomar la vida.  Y ahí me di cuenta, era matemático, cada decisión relevante para mi vida se componía de la siguiente fórmula:

  •  Tomar una decisión (d1) = [evaluar qué pensarían de mi si tomaba la decisión: (Persona x1, Px2, Px3) – mis expectativas x incertidumbre (dependiendo del autoestima).] ^(miedo)

Todo esta complicación matemática, solamente me hacía replantearme si todas las decisiones pasadas habían sido acertadas o no.  ¡Ojo! todo esto pasaba en un instante en mi mente y en todos los niveles de consciencia de Freud; por supuesto generaba un pequeño Big Bang de información.

Años más tarde, a través de la meditación consciente, nada que ver con cursos de autoayuda si lo están pensando, pude despejar incertidumbres y miedos, esto me ayudó a encaminarme hacia un mejor propósito de vida. Cada decisión era correcta, cada pensamiento me ayudaba a evolucionar, y es por esto que aquí les represento algunas claves que aprendí:

  • La realidad es un punto de vista, si el mundo es un caos o es armonía pura, depende de nuestra mirada.
  • Gastar energía en fastidiarse, pelear o disgustarse no tiene sentido, hay que erradicarlo de nuestra mente. ¿Qué hacer con esa energía no productiva? Correr, artes marciales, fitness, canalizar por lo físico y liberar.
  • Despejar la mente todos los días a través de la meditación. Tomar decisiones sin estímulos, sin dudas ni incertidumbres. Esto es un estilo de vida…
  • Juntarse con personas que te hagan crecer, enseñen y ayuden a desafiarte todos los días, a todo lo demás decirle gracias y adiós.
  • Apagar la TV y Netflix, leer libros que te ayuden a crecer…
  • Vivir cada día con un propósito claro, sacar el piloto automático.
  • Todo lo que te pasa en la vida te ayuda a crecer, no existe la dualidad (malo-bueno, lindo-feo).
  • Mañana es tarde.

¡Gracias!

Meditación consciente: Definido por mi, es básicamente encontrar un lugar en tu casa, estar cómodo, en silencio, y concentrarse en la respiración, nada más. Dejar que se callen las voces mentales y escuchar el propio silencio. En resumen, apretar el botón de reset mental.

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